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Marcelo Maller 0 comentarios


Como todos los miércoles durante el ATP de Buenos Aires la organización homenajea a las figuras del tenis femenino que tuvo nuestro país. Ayer estuvieron presentes Gabriela Sabatini, Paola Suárez, Mercedes Paz, María Emilia Salerni, Beatriz Araujo, Florencia Labat y Norma Baylon, acompañadas esta vez por Elaine Gibson, de 96 años e hija del primer capitán de Copa Davis de Argentina. En la foto está ubicada al lado de Gaby!! (¿Vieron qué bien se mantiene?) Como es parte de la vida de este deporte, el periodista Eduardo Puppo escribió en el libro "Historia del tenis en Argentina" esta fantástica nota que nos recrea lo sucedido con ella en 1923, año en la que nuestro país jugó por primera vez por la Ensaladera de Plata.

Elaine, una privilegiada testigo

Con apenas 9 años y una flamante cámara fotográfica bajo el brazo (una Kodak Brownie, la tipo cajita, color marrón), la pequeña Elaine no sabía que ella se convertiría en un eslabón trascendental en la historia del tenis argentino. Hija de John Alexander Gibson -el primer presidente de la Asociación Argentina de Lawn Tennis (AALT)-, tuvo el privilegio de acompañar a su padre y al equipo nacional debutante en Copa Davis, en 1923. Elaine Alexander Gibson de Grundy, con 96 años (nació el 12 de julio de 1914 en Lomas de Zamora), es la "heroína" de su familia. "Grannie" es una "ídola", como la reconocen sus nietos. Desde su casa en Temperley, intentó revivir situaciones que, a la distancia, son vitales para reconstruir la historia.

"Mi papá iba a jugar al Buenos Aires Lawn Tennis, que estaba en Cinco Esquinas, en el centro. Él se relacionaba mucho con Mr. Woodgate, creo que era el presidente del club, que a mi me impresionaba porque el pobre hombre tenía una traqueotomía o algo así y no hablaba muy bien. Llegué a ver parte de la construcción, ya adolescente, del court central del Buenos Aires, frente al hipódromo, que a todos los hombres del ambiente tenístico, incluyendo a mi padre, les causó una tremenda alegría. Como el tenis estaba instalado en mi casa, los más chicos también jugábamos en el Lomas Athletic, donde mi abuelo, James Gibson, al que le decían Diego, fue uno de los fundadores".

"Viajé con mis padres a Europa en el '23 y tengo vagas imágenes de los lugares donde estuvimos. Después de una travesía muy larga, en la que disfruté corriendo de un lado a otro de la cubierta del barco a vapor, arribamos al puerto de Londres a mediados de junio. Me quedé con mi madre en Putney, al sur de la capital, en una pensión. Mi papá y los jugadores, Caminos, Boyd, Villegas y Robson, que eran muy divertidos y guapos, siguieron para Ginebra, donde disputarían la Copa Davis, con la intención de regresar una semana más tarde para participar en Wimbledon. De esa forma se amortizaban muchos gastos".

"Para que la Asociación no incurriera en erogaciones muy grandes, mi padre aprovechó que la compañía donde trabajaba le pagaba el 'home leave' bianual a Gran Bretaña. Y nos llevó a mamá y a mí, que en ese instante era como hija única, ya que mis hermanos, Douglas y Jack, tenían 6 y 4 años... De esa manera ahorró un pasaje".

"No sé por qué, me quedó grabado un comentario de mi padre -tal vez lo escuché en ese momento o cuando fui más grande-, sobre los integrantes del equipo argentino. Algo así como que no valía la pena que viajaran los mejores del país, ya veteranos, como Henry Knight, sino jóvenes para que tomaran experiencia, decisión que le costó más de un dolor de cabeza a papá".

"No miré muchos partidos en Wimbledon, ya que me iba enseguida a jugar por allí, en los alrededores de Worple Road, donde se disputaba el torneo. Y al atardecer, cuando nos marchábamos, me mandaban a dormir casi de día, porque en Gran Bretaña oscurece muy tarde".

"Sí recuerdo con claridad que, antes de ir a la fiesta de cierre del All England, los cuatro jugadores se vistieron de smoking y yo les saqué una foto en la puerta de la pensión, cuando los pasaron a buscar. Lo hice con la cámara que había comprado con 10 pesos que me regaló mi tía para el viaje".

Su memoria no falló demasiado. Aquella toma inédita, en tono sepia, se publica por primera vez, en esta obra, 88 años más tarde. Se transforma en la única foto conocida, de época, de los cuatro integrantes juntos del primer equipo nacional de Copa Davis. Después de esforzarse para escarbar en su pasado, los autores de esta obra reconocieron a Elaine con una escultura de hierro con forma de raqueta y un "1" en el centro. Un número que para ella significa mucho, por ser hija de un verdadero pionero del tenis argentino. Ni lerda ni perezosa, al mejor estilo "Rafa" Nadal, tomó la estatuilla con sus manos y ¡la besó para la foto!



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