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Marcelo Maller 0 comentarios

El italiano Atilio Pavesi murió el miércoles a los 100 años. Fue aquí, en Argentina, donde residía desde hace tiempo. ¿Quién era? El primer ciclista de de su país en ganar el oro olímpico en una prueba de ruta. Su historia es más que jugosa y pude entrevistarlo en 2008, con motivo de los Juegos de Beijing. Les dejo aquella nota http://edant.clarin.com/diario/2008/08/13/deportes/d-1736607.htm y la necro que escribió mi compañero Walter Raiño y que saldrá en Clarín.com

Era el decano de los deportistas olímpicos. El ex bicampeón en los Juegos de Los Angeles 1932, el italiano Attilio Pavesi, falleció a los 100 años y dejó el recuerdo de una vida dedicada de lleno al ciclismo en ruta. Un entusiasta cuya pasión comenzó a forjar en sus primeros años de vida para afirmarse luego como un gran competidor, entrenador y organizador de competencias.
Undécimo hijo de una familia de clase obrera, había nacido en Caorso, una comuna de la provincia de Piacenza, el 1° de octubre de 1910. Para ayudar a solventar los gastos del hogar, a los 13 años comenzó a trabajar como mecánico de autos, motos y bicicletas. Sin dinero para costearse los traslados, a su manera y con un indomable espíritu deportivo se permitía cubrir extenuantes recorridos en su propia bicicleta desde su pueblo hasta las ciudades donde iba a competir. Como amateur obtuvo lauros en la Copa Pavesi Caldirola, el Gran Premio de Aquilano y la Copa Bendoni.
Su primer sueño se vio frustrado. No lo dejaron participar del Mundial de ciclismo en Copenhague en 1931 porque estaba cumpliendo el servicio militar, donde tuvo como compañero a otra gloria del deporte italiano, el futbolista Giuseppe Meazza, ídolo de Milan y figura excluyente de la selección azzurra que ganó los Mundiales de 1934 y 1938. Un año después, tuvo su merecida revancha. El líder fascista Benito Mussolini intervino directamente para incitar y convocar a los jóvenes atletas militares a entrenarse en La Farmesina, el complejo de la villa nobiliaria de Roma, para que pudieran ir a los Juegos Olímpicos de Los Angeles. Después de varias carreras clasificatorias, Pavesi fue citado a la delegación como reserva.
No se amilanó, y su potencial obligó a replantear la decisión. Su entrenador lo observó en los entrenamientos previos y lo incluyó en todas las pruebas para la Squadra italiana. Los resultados, concluyentes: obtuvo dos medallas doradas. Una por su conquista individual, por los 100 kilómetros contrarreloj (una disciplina que luego fue eliminada de los Juegos Olímpicos) que cubrió con un tiempo de 2 horas 28 minutos y 5 segundos. La otra fue por su primer puesto en la competencia en equipos, en la que formó parte junto con Guglielmo Segato y Giuseppe Olmo, quienes se clasificaron en el segundo y cuarto lugar, respectivamente."Resonante triunfo del ciclismo italiano en Los Angeles" , tituló el Journal of Sports el 5 de agosto de 1932.
Una anécdota personal grafica aquella situación. El día anterior a la carrera, Pavesi se había sorprendido al recibir un telegrama de Benito Mussolini. "El Duce me incitaba a la victoria. En el momento me ilusioné de haber tenido un tiffoso (hincha) personal muy especial. Hasta que descubrí que el mismo mensaje era recibido por todos los atletas de mi país", recordó en su última entrevista, publicada en el Clarin Zonal en agosto de 2008.
Tras permanecer un mes en Estados Unidos, su carrera en Europa se vio amenazada por una enfermedad en las amígdalas. En 1937 arribó a Argentina para participar en el mítico Luna Park de la Carrera de los Seis Días, donde los ciclistas competían en parejas, relevándose sin parar. Con una Europa sesgada por los problemas económicos y la Segunda Guerra Mundial, eligió radicarse en el país. Tuvo un taller de bicicletas en Sáenz Peña, organizó múltiples competencias (en las que forjó amistad con Antonio Pedro Alexandre, el abuelo de Marcelo, múltiple campeón argentino) y más tarde se afincó definitivamente en José Clemente Paz, donde pasó sus últimos años en el Hogar Armbruster, una casa de retiro para ancianos.
En el festejo de su centenario, recibió el homenaje de sus pares, entre ellos Walter Pérez, ganador del título para Argentina en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. El estado italiano, a través de su presidente Giorgio Napolitano, recordó sus títulos y lo distinguió con otra medalla de oro recordativa. En una ceremonia muy emotiva, que se transmitió en vivo por teleconferencia para la comuna de Caorso, Pavesi recibió la presea de manos de su compatriota Claudio Santi, organizador de la "Fiesta del Siglo" realizada en su homenaje en julio de 2010 en el velódromo que lleva su nombre, en Fiorenzuola D'Arda.
Además, un libro cuenta su hazaña y rememora su vida. Lo escribió el periodista Graziano Zilli en 2008 y lleva por título "Attilio Pavesi, la historia de un campeón olímpico".

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